Las rabietas son expresiones de desacuerdo que algunos niños utilizan frecuentemente. Estas son un fenómeno normal en un determinado estadio evolutivo (dos/tres años) y van desapareciendo a medida que el niño crece (aquí interviene especialmente el dominio del lenguaje), de manera que a los 5 o 6 años prácticamente han desaparecido de su repertorio conductual. A menos que el niño/a haya aprendido que tener rabietas es una manera rápida y eficaz para obtener sus propósitos.
EJEMPLO DE UN CASO
Pablo tiene 4 años. Desde muy pequeño aprendió que sus lloros servían para que sus padres acudieran rápidamente a satisfacer sus deseos. A medida que crecía, se dio cuenta de que si pedía las cosas de manera verbal no siempre las conseguía pero que si se tiraba al suelo a llorar, sus padres solían acabar accediendo.

