Aprovechando que el 16 de octubre ha sido el Día Mundial de la Alimentación he querido dedicar esta semana a explicar uno de estos casos que tanto preocupan a las familias "cuando el niño no come".
Y una vez más volvemos a hablar de hábitos: Comer bien es un hábito que se aprende.
Cuando un niño deja de comer puede estar reflejando ciertas dificultades para adaptarse a su vida cotidiana. (Hay que estar atentos al estado emocional).
No comer puede ser un argumento importante para llamar la atención del adulto y tener un rato de protagonismo.
Muchos niños pasan por etapas de inapetencia alguna vez y la mayoría de las veces se resuelve de manera espontánea. A los adultos (especialmente a las madres) les suele producir mucha angustia ver que su hijo no come. Temen no poder cubrir la primera de las necesidades básicas: estar alimentado.
Un niño sano que dispone de comidas regulares y variadas, aunque coma muy poquito, es muy difícil que esté mal alimentado (ante la duda consultar al pediatra). Sin embargo, es habitual en los niños que comen mal que se den problemas de obesidad por hábitos mal adquiridos.
